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Ventas que te cuestan dinero

Cuando vendes un producto o servicio, puedes hacerlo por fuerza comercial. No por fuerza de argumentos, sino por fuerza comercial.

En los tiempos en los que la publicidad de masas era el rey, esto sucedía con frecuencia. El púlpito televisivo situaba al producto en un lugar casi mágico. La frase “anunciado en televisión” era para muchos la garantía de calidad y eficiencia de lo que se vendía.

Del mismo modo, existen comerciales habilidosos capaces de aprovechar la falta de información del cliente. O pillarle en un momento determinado con la guardia baja. Es entonces cuando el consumidor puede ser empujado a la compra. Una compra que, a posteriori, se revela como no necesaria o satisfactoria.

Una mala venta hoy puede costar más dinero que nunca. En la era de la hiperinformación cualquier cliente insatisfecho puede hacer el suficiente ruido como para vengarse si se ha sentido engañado. El boca-oreja del siglo XXI está amplificado y cuenta con sus propios medios para hacer de altavoz. Tryp Advisor, Twitter, Ekomi o Google son solo algunos ejemplos. Y el hecho de que no sean de pago les otorga más credibilidad de cara al consumidor.

La carrera siempre acaba jugándose en el largo plazo. Con los sprints que hoy nos permiten las metodologías ágiles. En esos sprints, en esas interacciones, aprende del cliente. Pero jamás le engañes. Y asegúrate de que la fuerza de tus ventas se corresponde con la de las fortalezas de tu producto. En otro caso, pagarás más de lo que has cobrado.