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Ten siempre un laboratorio a mano

Da igual lo exitosa que esté siendo tu empresa. Ten siempre cerca una probeta.

Si tu marca está yendo bien, necesitarás experimentos al margen de lo que ya está funcionando. Así podrás adelantarte a la competencia cuando el mercado comience a madurar.

Si tu marca está yendo mal, gasta tus últimos cartuchos testando nuevas fórmulas para llegar a tu cliente. Aprende la manera de conectar de nuevo. Si nunca lo habías logrado, significa que aún no has entendido bien qué estás haciendo y para quién lo estás haciendo.

La gran ventaja de los experimentos es que te permiten testar en cualquier aspecto tanto de tu marca como de tu modelo de negocio. Grande, pequeño, mediano o minúsculo. De manera pública o privada. Lo importante es que te permita encontrar soluciones para problemas actuales o innovaciones potentes de cara al futuro.

Las reglas principales de un experimento son:

  • Define bien aquello que quieras testar.
  • No des nada por hecho.
  • Decide cómo vas a implementarlo y a qué y quién afectará.
  • Llévalo a cabo
  • Mide tus resultados y aprende.
  • Valora cómo afectará a tu marca y modelo de negocio y cómo puede integrarse en ellos.

Y por último, reserva un espacio independiente para tu laboratorio. Te será más fácil “desaprender” sobre lo que ya estabas haciendo y elegir aquello con lo que vas a quedarte de los resultados.