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Repetición, confianza y creatividad

Cuando se trata de tu marca, no te preocupes por insistir.

Las personas tenemos radares muy desarrollados para ignorar aquello que no nos interesa. No hagas spam, no se trata de eso. Repite formas que se te ocurran de aportar un verdadero valor.

Habrá momentos en los que no lo consigas. Pensemos en redes sociales: tu post no tiene por qué gustar siempre a todos. Solo una cuarta parte de tus seguidores en Twitter pueden haberse interesado lo que has compartido. O el número de likes en Facebook de la nueva actualización no es tan alto como esperabas.

Sin embargo, la proximidad es el primer paso para conseguir una venta. Y la proximidad se logra a través de la cotidianeidad y la repetición.

Aquello a lo que estamos acostumbrados parte con una pequeña ventaja. Y si además nos ofrece variaciones capaces de sorprendernos, empezaremos a tomar la delantera. Para eso está la creatividad: para comunicar nuestra esencia de distintas formas, en diferentes formatos y desde diferentes ideas.

La bola de nieve tarda en formarse y cada copo de contenido puede ayudarla a rodar. Aprende a identificar aquello que hace a tus clientes conectar más con la marca, y poténcialo. Tu marca pasará a ser más accesible, reconocible y confiable. Con todo lo que eso implica.