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Identidad y contenido

 

Cuando sale al mercado, tu marca debe tener una identidad bien definida. Es la mejor forma de que sepamos por qué está aquí y lo que puede hacer por nosotros.

Elegir su ADN siempre es un reto que atemoriza a la empresa. Normalmente se piensa más en la pérdida de clientes que implicará que en aquellos que pueden encontrar en nosotros una propuesta clara y específica para resolver sus necesidades.

Si hacemos las cosas bien, el contenido será siempre coherente con los valores de la marca. Proyectando todo lo que su promesa, visión y valores representan.

Las marcas más potentes son aquellas que han encontrado unos valores tan sólidos, ricos, y reconocibles que son capaces de explicarse de forma sencilla al tiempo que permiten un gran desarrollo.

Si tienes que elegir entre una propuesta clara para un nicho ultrarreducido o una más difusa capaz de alcanzar (que no vender) a un nicho mucho más amplio elige sin duda la primera. Todos los puestos de propuestas genéricas capaces de llegar a todo el mundo y ser ignoradas ya están copados.