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El valor añadido de lo inesperado

En Events Flow, insistimos a nuestros clientes en la importancia de los detalles. Acciones inesperadas y cuidadosamente elaboradas que nos desmarcan frente a la competencia y generan conexiones emocionales reales con personas.

El valor de estos detalles no es nuevo. El Customer Service lo sabe y con esa ventaja cuentan cada vez más las empresas que se apoyan en los pilares de la economía colaborativa. Otras empresas llevan haciéndolo mucho tiempo, como Starbucks  (ver link) y suponen uno de sus mayores activos de venta.

La customización (vinculada con los detalles) empieza por conocer el nombre del cliente con el que estamos tratando. Y la voluntad genuina de entender qué podemos hacer por él más allá de lo que hacemos por todos los demás. La historia de Dolores, la cajera que rompió records de ventas en un “Abierto 24 horas” americano al conocer los nombres de todos sus clientes es un rápido ejemplo de ello.

La hostelería es un sector en el que podemos ver de manera inmediata el valor añadido de lo inesperado. Que el camarero dedique su esfuerzo a servir de manera milimétrica la cantidad de leche a nuestro café, que nos gusta templado, corto y en vaso, nos da un extra de ánimo para afrontar el día.

Lo inesperado puede aplicarse sin embargo a cualquier negocio o marca. A través del servicio, del contenido creado, del producto o de la riqueza visual o verbal de su discurso. Detrás de la compra de un producto o servicio siempre se encuentra una emoción. A todos nos gusta ser gratamente sorprendidos, respetados y queridos. De eso dependen muchas ventas.