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Lo que las cupcakes y las magdalenas nos enseñaron sobre Marketing

Un cupcakes no es lo mismo que una magdalena, pero casi. Si nos ceñimos a la receta,  la única diferencia está en que las magdalenas se elaboran con aceite. Los cupcakes, y también los muffins, se preparan con mantequilla.

Siguiendo con el fondo, que no con la forma, preparar magdalenas esponjosas es más difícil que hacer un muffin. Básicamente, se consigue ese resultado en las primeras por un proceso arduo de trabajo. El repostero tiene que batir, y batir. Tal y como la repostería artesanal exige. No sucede lo mismo en el caso del otro dulce, de procedencia anglosajona. Hacerlo es más rápido y menos costoso, al ser preparado con mantequilla. Sin embargo, la receta sigue funcionando. El auge de la tendencia es ahora menor, pero su ejemplo como ejercicio colosal de marketing aún perdura.

El dulce Storytelling de las cupcakes

Como sucede con muchos productos americanos, el éxito de las cupcakes llegó en poco tiempo y de manera fulgurante. Con la emisión de una de las series de más éxito de HBO, “Sex and the City” este postre se popularizó. La famosa secuencia de dos de sus personajes principales, Carrie y Miranda comiendo una cupcake en Magnolia Bakery tuvo un enorme impacto en el establecimiento. De forma casi viral, la demanda del dulce fue extendiéndose, apoyándose en el Product Placement en primer lugar y en otras estrategias posteriores en segundo. El lifestyle de los admirados personajes en Sex And the City había convertido la cupcake en un símbolo cool.

Cupcakes en Sex and the City

El relato de marca poco explotado de las magdalenas

La situación en el caso de las magdalenas ha sido diferente. A pesar de contar con elementos atractivos a nivel de relato, en España el concepto de Magdalena ha ido perdiendo poder. No ha sucedido lo mismo en Francia, sin embargo. Allí, el término es distinto “Madeleine” y existen templos que rinden homenaje (y venden) este producto situándolo en los altares del lujo. Mesdemoiselles Madeleines en Paris es un gran ejemplo. La tradición que existe y el Storytelling creado en torno a este postre es bien distinto al de España, donde las magdalenas están asociados a desayunos poco saludables y demodé.

Cupcakes frente a magdalenas
La guinda para el postre: la personalización

Pero donde sin duda han ganado la batalla de marketing los cupcakes ha sido en el terreno de la personalización. Cada cupcake puede personalizarse, hacerse propia. Además de un modo sencillo que puede ser aprendido y transmitido y con una multitud de variantes. Marcas como Nike, Instagram o Ray-Ban han explotado este deseo del consumidor, cada uno a su manera. Obteniendo resultados muy exitosos. Por si fuese poco, la personalización también va asociada a un ritual. A menudo las clases tienen un espíritu similar. La sensación de pertenencia al grupo tiene mucho peso, y se comparte el gusto por tendencias similares. Una receta de éxito de la que mucho podrían aprender las magdalenas, los bizcochos, los pasteles y muchos otros dulces con más recorrido marketiniano del que muchas veces se cree.

 

 

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