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Comiendo pipas

Es una cuestión de captar la atención. Es una cuestión de medio. Es una cuestión del público al que, generalmente, vas a dirigirte.

Haz que lo que escribes se lea de la misma forma que se comen las pipas.

Una vez que empiezas a tomarlas, sigues casi sin darte cuenta. La sensación es agradable. Exige un pequeño esfuerzo de atención, que ves recompensado con la pequeña dosis que te has ganado.

Las frases cortas vienen muy bien para que te lean. Una pequeña dosis cada vez de información. Varias pipas de golpe te atragantan. Y primero hay que pelarlas para asimilar las frases.

Siempre dejan con ganas de más. Como una pieza pequeña de información. Sobre todo cuando se encadena rápido con la siguiente. Como quien prepara la mano para introducirla otra vez dentro de la bolsa. Soltando las cáscaras antes de coger una más.

Y por último, el sabor final. Asegúrate de que la última pipa de la bolsa no es uno de esos tallos de girasol que se cuelan y amargan. Siempre tiene que quedar buen sabor de boca. Cuida el ritmo y el sentido de la frase final. Escríbela de modo que incite a la acción.

Se acabo la bolsa, la entrada del blog. Y el tamaño ha sido el perfecto. Nos dejaste con ganas de más. Ya puedes ir pensando en el diseño de tu próxima bolsa de pipas.