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A veces solo es una cuestión de tono

En ocasiones, no se trata de la potencia de tu contenido. Puedes estar diciendo lo correcto y generar inseguridad o falta de interés.

Hay productos o servicios que deberían expresarse con una “voz” más firme y grave. Otros con un timbre más agudo y algunos con sonidos que prácticamente se susurran. Todo depende de lo que estemos vendiendo.

Lo importante es la coherencia. El fondo y la forma siempre han estado interconectados. Generar resquicios en su forma de construirlo siempre acaba en problemas.

Antes de pensar que tu producto o servicio no sirve, reflexiona sobre el tono con el que lo estás vendiendo y la forma del discurso con el que lo compartes con nosotros.

A menudo, esa disonancia o armonía es la que marca la diferencia.